CAMBIOS INSUSTANCIALES
Por: Carlos CASTELLANOS ALCÁZAR

En tiempos de crisis cualquier distractor es bueno para desviar la atención de la población respecto a los graves problemas sociales nacionales y estatales, esto es lo que ocurre en Oaxaca, en llamas de la violencia, actos de corrupción, abusos de poder, desigualdades, inequidades y rezagos históricos.
Cuando esta entidad está en trance de sus demandas sociales- que se traducen en actos de protesta desmedida con tintes de violencia de los demandantes de justicia social y el respeto de los derechos de los gremios de la burocracia, de salud y educación marginados y violentados en sus prerrogativas laborales, el gobierno estatal, anunció una serie de cambios en su gabinete de poco alcance, pues son pírricos, auxiliares- secundarios y hasta innecesarios algunos, pero la finalidad es desviar la atención de los habitantes sometidos a los actos de violencia y a los hábitos de la corrupción del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Hay cambios o enroques que se requieren con urgencia en los servicios de salud, educación, seguridad, en la política interna y en el departamento jurídico- cuyas instituciones están viciadas de nepotismo, corrupción, fraudes y abusos de poder.
Los funcionarios más cuestionados son el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, el jefe del jurídico del Ejecutivo, Geovani Vásquez Segrero, el director del Instituto de Educación Pública, Emilio Montero Pérez, de turismo, Saymi Pineda Velasco y de ahí los directores o directoras de los bachilleratos en manos de mascaritas pintadas y atuendos extravagantes que no tienen carrera académica, pero si son leales en un 90 por ciento y sólo un 10 por ciento de capacidades.
Al Ejecutivo del Estado se le hace aguas el poder y se ve severamente cuestionado por los trabajadores al servicio del Estado, luego de que la LXVI Legislatura, revocara a iniciativa del mandatario, mil 344 plazas para dejar sin empleo a igual número de burócratas- que levantó las protestas y manifestaciones de 13 mil empleados en apoyo de los despedidos a los que sumarán en su momento- 80 mil trabajadores de la educación y más de 15 mil empleados de los servicios de salud- que también están en plan de protesta por la falta de solución a sus demandas.
Incluso- el sector salud está en paro de brazos caídos y en asamblea permanente a nivel estatal por la falta de pago de sus bonos, estímulos y prestaciones de fin de año mientras los trabajadores de la educación están en manifestaciones constantes en la capital y las regiones- se suma el levantamiento de los burócratas- que en conjunto hacen una llamarada convulsiva- que enloquece al gobierno.
Sale a relucir la ola de corrupción y abuso de poder del gobierno y funcionarios del gabinete que han convertido a la administración pública en una agencia de empleos por la vía del nepotismo con la presencia de aviadores, familiares de los servidores públicos, que tienen a toda su parentela en los puestos claves de la administración pública, entre estos los funcionarios arriba citados.
Pero, no- los peces gordos de la corrupción, fraudes e impunidad, ahí están, no se les mueve, son permanentes en sus cargos, se les protege y se les cubre sus complicidades; son la camarilla del gobierno morenista abrazados por el régimen autoritario, son la mafia del poder.
Mientras tanto se dieron a conocer cambios insustanciales, “atole con el dedo” para atolondrar al público, entre estos: Carlos Vichido a Infraestructura y Comunicaciones, tiene lazos con el gobernador- Jacobo Davies López, al Archivo General, Leonardo Díaz Jiménez- panista, subsecretario de Migración y Población, Jesús Ortega Marín, subsecretario de Recursos Materiales, Joaquín Rodríguez a la Subsecretaría de la Contraloría Social, nada trascendente.
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